A los 17 años recibí el diagnóstico de Espondiloartritis Axial con afectación periférica. Fue un punto de inflexión: el dolor diario, la rigidez y la dificultad incluso para caminar hicieron que todo se volviera incierto. No sabía cómo avanzar ni qué opciones tenía para recuperar mi vida.
Con el tiempo, y tras distintos tratamientos, descubrí que la clave estaba en un cambio integral de hábitos: movimiento adecuado, fuerza bien dosificada, educación en salud y un estilo de vida alineado con la gestión de la inflamación. Esa transformación no solo mejoró mis síntomas, sino que me devolvió la sensación de control.
Mientras vivía este proceso estudié Ciencias de la Actividad Física y del Deporte con un objetivo claro: convertirme en el profesional que yo habría necesitado en aquel momento. Quise crear un programa capaz de acompañar a quienes pasan por la misma incertidumbre, ofreciendo orientación, seguimiento y herramientas reales para mejorar su bienestar.
Así nace nuestra empresa: un proyecto diseñado para guiar a personas con enfermedades reumáticas hacia una vida más activa, funcional y libre de miedo al movimiento.